9 de Julio en la LNB

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LA PERMANENCIA, A PURO CORAZÓN

Abrazo final. La unión del plantel “Patriota” fue la clave central para permanecer en la máxima categoría.

Comentario: Nicolás Colautti / Básquet Blog.

Que pasó un año plagado de turbulencias, no quedan dudas. Que deberá mejorar infinidad de cuestiones es una certeza. Pero nada podrá empañarle la fiesta. ¿Una fiesta por esquivar el descenso, luego de una temporada muy floja? Así es: 9 de Julio debe festejar a lo grande su triunfo ante Quilmes (3-1) en la serie por la permanencia. Y, con él, todo el básquet cordobés.

Motivos para descorchar, más allá de todos sus padecimientos, le sobran. Con el corazón y una entrega innegociable como principales argumentos, “el Patriota” le puso el pecho a las balas y mantuvo una plaza basquetbolística hermosa para los fanáticos cordobeses de la pelota naranja. Un dato es contundente: por segunda vez en la historia, Córdoba tendrá dos equipos en la máxima categoría por tercera temporada consecutiva (antes, fueron Atenas y Asociación Española, del 85 al 87).

El hecho debe celebrarse. Más aún, teniendo en cuenta que se consiguió a partir de un equipo con firmes raíces mediterráneas, que contó con seis jugadores mayores nacidos en la provincia. Gastón Torre, Diego Gerbaudo, Gastón Luchino, Martín Melo, Emiliano Martina y Pablo Orlietti lucharon contra viento y marea para dejar ahí, bien arriba, al elenco riotercerense. Con mejores y peores rendimientos, pero siempre dándolo todo, al igual que los más que integrados foráneos Jaz Cowan, Sam Clancy y Josimar Ayarza.

A ellos se sumó, en el momento justo, el hombre clave para la permanencia. Cuando el barco amenazaba con hundirse y la crisis dirigencial-deportiva se agigantaba, Sebastián González, el entrenador más importante de la historia del club, regresó para tomar el mando y llegar a buen puerto. Apelando, precisamente, al juego colectivo y la garra nacional (revitalizó, sobre todo, a Torre, Luchino, Martina y Gerbaudo), el DT regaló seis victorias en los últimos siete encuentros y consiguió el objetivo primordial.

Sin esa “tonada cordobesa” en el plantel, el sentido de pertenencia y la altísima química grupal -traducida en pasión por la camiseta- hubiesen sido imposibles de lograr. Quizás, esa fue la principal diferencia con su rival marplatense: Quilmes nunca logró tener un equipo sólido y deberá volver a empezar desde abajo.

Claro que las cuestiones para replantear son muchas. Soportar un año más con numerosos problemas y chispazos internos parece insostenible. En lo estrictamente deportivo, se descuenta que el presupuesto seguirá siendo acotado, aunque no deberá ser una excusa para intentar dar un salto de calidad y mejorar un récord general de 30 derrotas y apenas 18 victorias. La clave estará en ajustar la elección de los posibles refuerzos, sin desmontar una estructura apoyada en el sacrificio diario de dirigentes, técnicos y jugadores. El fiel público de Río Tercero, y toda una provincia que respira básquet, estarán agradecidos.

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> Foto: Diego Berrutti / Ligateunafoto.com

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EL PATRIOTA CERRÓ LA SERIE EN MAR DEL PLATA Y LOGRÓ LA PERMANENCIA

Además de convertir 20 puntos, Gastón Luchino brilló en el cuarto final para mantener a “9” en Liga Nacional.

Cobertura: Mariana Isa / Especial para Básquet Blog.

En un partido que supo controlar y manejar con un buen trabajo en conjunto, característica que lo mantuvo entero hasta en los peores momentos, 9 de Julio venció a Quilmes por 82 a 74 y abrochó su permanencia en Liga Nacional. “El Patriota” mostró un excelente primer tiempo y tuvo que pelearla en un complemento parejo que, esta vez, supo definir. Gastón Luchino, sin dudas, fue la figura de la noche con 20 puntos (4 de 5 en triples), 4 rebotes y 4 asistencias.

Desde el inicio, “9”, mostró por qué se iba a encontrar con una victoria de Mar del Plata. Con un Jaz Cowan encendido, sacó una buena ventaja en el primer cuarto y, a falta de 4 minutos para el cierre, el parcial era de 14 a 7 a su favor, con 7 puntos del foráneo. A partir de una ofensiva certera y una defensa férrea, pudo aprovechar los errores del local y escaparse (24-18).

Sin embargo, en el segundo período entró en escena Cedric Moodie para darle un respiro al “Cervecero”. Con 10 tantos en el parcial puso a su equipo a tiro nuevamente, y producto de un triple de Facundo Piñero a falta de un minuto, el marcador quedó igualado en 36, pero Sam Clancy y un bombazo de Luchino devolvieron la ventaja a los cordobeses antes del descanso largo (43-38).

En el regreso al campo de juego, Quilmes hizo ilusionar a su gente, se adelantó en el tanteador en algunos pasajes del cuarto, pero varias pelotas perdidas y la efectividad de Luchino, anotando dos triples más, le dio a 9 de Julio un parcial de 12 a 3 para quedarse con el tercer parcial (63-56).

En los últimos diez minutos, Quilmes intentó, pero tropezó con sus limitaciones, con el nerviosismo y toda la presión que tenía encima. Clarence Matthews y Phillip Mc Hopson empezaron a jugar el partido que se esperaba de ellos, pero no alcanzó. “El Patriota”, con un Clancy dueño de los rebotes en ambos tableros (bajó 8) y autor de 14 puntos, y la efectividad de Luchino y Cowan, estableció una ventaja que varió entre los 7 y 8 puntos para cerrar la serie con autoridad y quedarse en la máxima categoría una temporada más. Para Quilmes quedó el sabor amargo  de un nuevo descenso, el tercero en su historia.

SÍNTESIS

Quilmes (74): Nicolás Ferreyra 10, Phillip Mc Hopson 18, Gregorio Eseverri 2, Axel Weigand 4, Clarence Matthews 20 (FI); Louis Truscott 5, Cedric Moodie 10, Facundo Piñero 5. DT: Roberto Martínez.

9 de Julio (82): Diego Gerbaudo 10, Gastón Luchino 20, Josimar Ayarza 14, Jaz Cowan 14, Sam Clancy 14 (FI); Gastón Torre 2, Emiliano Martina 6, Pablo Orlietti 2. DT: Sebastián González.

Parciales: 18-24; 20-19; 18-20; 18-19.

Árbitros: Alejandro Ramallo, Roberto Smith y Fabricio Vito.

Estadio: Polideportivo Islas Malvinas (Mar del Plata).

> Foto: Gentileza Demián Schleider / Infoliga.com.ar

EN UN FINAL INFARTANTE, QUILMES VENCIÓ AL PATRIOTA Y ESTIRÓ LA SERIE

Hopson estuvo intratable y le dio aire a Quilmes con sus 37 puntos. La historia continuará el viernes. (Foto: Gentileza Infoliga.com.ar)

Estuvo ahí, a sólo un pasito de la permanencia. Peleó, se recuperó de una desventaja enorme y pudo haber concretado la hazaña, pero el sabor dulce se transformó en un trago más que amargo: después de perder la delantera en el cierre del tiempo regular, 9 de Julio no pudo hacer pie en dos prórrogas infartantes y cayó por 94 a 88 ante Quilmes de Mar del Plata, que descontó y puso la serie 1-2. Phillip Mc Hopson, con 37 puntos, 10 rebotes y 7 asistencias, fue el héroe para “el Cervecero”, que prolongó el suspenso hasta el próximo viernes.

Todo, absolutamente todo, parecía preparado para que “el Patriota” logre dar un batacazo histórico. Desde el arranque, en un marco rodeado de nerviosismo y tensión, el conjunto “Tricolor” tomó distancia con un actor principalísimo: monopolizando las ofensivas, Hopson fue marcando una diferencia que alcanzó los 19 puntos promediando el tercer cuarto (51-32) y dejó la cuestión al borde de la sentencia. ”9”, errático y superado, quedó en una encrucijada: o tiraba la toalla y “guardaba” energías para el cuarto partido, o intentaba la heroica. La respuesta fue contundente: con un corazón inmenso y los bombazos de Gerbaudo, Martina y Masieri (dos triples fundamentales cada uno), se recuperó de la sequía (lanzó 9/32 de campo en la primera mitad), metió un parcial tremendo de 27 a 10 y pasó al frente (61-59, a 6m24s). En un final tremendo, Hopson (¿quién si no?) le permitió al dueño de casa aguantar cada escapada de los riotercerenses (llegaron a estar 68-63 arriba, a 2m) y, con dos libres a cinco segundos de la chicharra final, sacó a los suyos del infierno y forzó la prórroga (71-71).

A continuación, el unipersonal del base “cordobés” cedió el paso a la aparición de algunos actores de reparto claves para que Quilmes domine, por una luz, el suplementario. Weigand, Eseverri (los únicos en superar la decena de puntos), Truscott y Moodie le dieron el liderazgo (80-77) hasta que Gerbaudo descontó (goleador con 22 tantos) y le dio la última chance a Luchino, que corrió la cancha con la soga al cuello y volvió a igualar (81-81).

En el desenlace, el esfuerzo “celeste” se topó por enésima ocasión con Hopson, que volvió a romper la defensa y, aunque marró varias veces desde la línea, le regaló una ventaja definitoria a su equipo (89-83). Cansado, sin el aporte del tridente extranjero (totalizó sólo 23 puntos) y sin variantes (Gerbaudo, Torre y Martina se fueron por cinco faltas), 9 de Julio no tuvo más alternativas ni soluciones mágicas. En pocas horas, deberá dar vuelta la página, dejar atrás la desazón y mentalizarse para lo que será, sin dudas, otra batalla épica.

SÍNTESIS

Quilmes (94): Nicolás Ferreyra 7, Phillip Mc Hopson 37, Gregorio Eseverri 12, Axel Weigand 11, Clarence Matthews 8 (FI); Cedric Moodie 8, Facundo Piñero 3, Louis Truscott 8. DT Roberto Martínez.

9 de Julio (88): Diego Gerbaudo 22, Gastón Luchino 6, Josimar Ayarza 15, Jaz Cowan 3, Sam Clancy 5 (FI); Emiliano Martina 12, Pablo Orlietti 8, Gastón Torre 11, Leandro Masieri 6, Lucio Reinaudi 0. DT: Sebastián González.

Parciales: 16-14; 20-13; 20-22; 15-22; 10-10 (1TS); 13-7 (2TS).

Árbitros: Alejandro Chiti, Juan Fernández y Leonardo Mendoza.

Estadio: Polideportivo Islas Malvinas (Mar del Plata).

EL PATRIOTA, UN PASO MÁS CERCA DE LA PERMANENCIA

La actitud de Gastón Torre para sumar en todos los rubros fue importante para que “el patriota” arranque la serie con el pie derecho.

Poco le importará el bajón y el susto en el final. Poco y nada. Porque consiguió lo que más quería, lo único relevante en una lucha que será para el infarto hasta el último instante: después de derrochar una ventaja de 26 puntos, 9 de Julio se recuperó a tiempo para superar a Quilmes por 82 a 71 y meterse en el bolsillo el primer punto de la serie por la permanencia. Gastón Luchino y Jaz Cowan, con 23 puntos cada uno, fueron las figuras de un encuentro rodeado de color y emoción.

Decidido a hacer pesar la ventaja de campo desde bien temprano, “el Patriota” salió hecho una fiera en los dos costados y tuvo un arranque soñado. Cerca de su aro, apretó y anuló las vías de gol de la visita a partir de dos actuaciones claves: la marca de Clancy sobre Matthews (el pivot apenas anotó 5 en la primera mitad) y la presión asfixiante, al límite, de Luchino sobre Hopson (sólo 4 puntos). A eso se sumó un equipo solidario, que dobló marcajes y no perdió la concentración durante los diez minutos iniciales. En el otro canasto, la efectividad fue apabullante. Cuando atacó estacionado, distribuyó la pelota con precisión (Gerbaudo regaló 12 asistencias) y castigó de tres. Cuando pudo correr la cancha, fue letal y se floreó, principalmente con sus foráneos (totalizaron 43 tantos). Un dato sintetiza ese primer cuarto demoledor: en el último minuto, “Seba” González mandó a la cancha a Reinaudi y Domínguez y los juveniles respondieron con dos robos que desembocaron en contragolpes para sacar dos decenas (31-11).

La misma tónica, aunque con alguna meseta de por medio, continuó en el segundo período. Si bien la eficacia del local no fue la misma, la intensidad defensiva le permitió sostener la ventaja, ante un conjunto marplatense que sólo mostraba el coraje de Eseverri y algunas apariciones de Truscott. Por eso, la diferencia se mantuvo hasta el descanso (42-24).

Apenas regresó del vestuario, “9” amenazó con definir la historia: Luchino y Cowan se combinaron para meter un parcial de 8 a 0, establecer la máxima ventaja (50-24) y dejar al borde del nocaut al “Cervecero”. Incluso, en señal de protesta, algunos de sus hinchas bajaron las banderas y se retiraron del estadio. ¿Todo resuelto? Ni cerca. Luego de tocar fondo, “Beto” Martínez apostó por la garra nacional y le añadió la dupla Truscott-Matthews en ofensiva. Así, fue limando la brecha hasta ponerse en juego al cabo del tercero (61-48).

Sorprendido y sin respuestas frente a la reacción quilmeña, 9 de Julio paralizó los corazones de un público que no había dejado de celebrar lo que, hasta allí, era una demostración de básquet. Eseverri siguió corriendo y anotando (finalizó con 18), Matthews (líder con 19) se volvió imparable y Sciutto, casi borrado en el primer tiempo, ordenó y comandó desde la experiencia la remontada del “tricolor”, que redujo la distancia a seis unidades (71-65, a 3m55s). Pero dos factores lo dejaron sin combustible. Uno, la quinta falta de su pivot extranjero. Otro, la gravísima lesión que obligó a dejar la cancha en camilla a Sciutto (rotura de peroné y ligamento del tobillo derecho). A partir de entonces, los riotercerenses recuperaron la tranquilidad en el marcador y, mediante simples, sellaron el triunfo. El jueves, en el mismo escenario, tendrá lugar la segunda batalla.

9 de Julio (82): Diego Gerbaudo 7, Gastón Luchino 23, Josimar Ayarza 11, Jaz Cowan 23, Sam Clancy 9 (FI); Gastón Torre 4, Emiliano Martina 3, Pablo Orlietti 2, Leandro Masieri 0, Lucio Reinaudi 0, Matías Domínguez 0. DT: Sebastián González.

Quilmes (71): Nicolás Ferreyra 3, Phillip Mc Hopson 4, Cedric Moodie 5, Axel Weigand 0, Clarence Matthews 19 (FI); Gregorio Eseverri 18, Facundo Piñero 5, Louis Truscott 9, Germán Sciutto 8. DT: Roberto Martínez.

Parciales: 31-11; 11-13; 19-24; 21-23.

Árbitros: Pablo Estévez, Diego Rougier y Mario Aluz.

Estadio: José “Gordo” Albert.

> Foto: Ligateunafoto.com